Gary Stevenson es una influencer excepcional en el Reino Unido. Este individuo único creció con una capacidad excepcional y la determinación típica de los jóvenes de bajos recursos: era brillante en matemática y deseaba desesperadamente salir de la pobreza y convertirse en millonario. Gary estudió matemática y economía en la London School of Economics (LSE), una institución creada por Fabianos adinerados en 1895, que basó el plan de estudios de ciencias sociales (en particular el de la Economía) en el modelo francés de Sciences Po. La Sociedad Fabiana estaba integrada por socialistas británicos, entre ellos el escritor socialista irlandés George Bernard Shaw; su idea era tratar de convertir la economía en una ciencia (una buena idea, pero imposible).
Después de graduar del LSE Stevenson trabajó durante pocos años como operador de tasas de interés en Londres y Tokio, un empleo muy rentable pero de mucho estrés. Como financiero que ha ganado millones al ser el mejor operador de CitiBank.
Su lema, ahora, es «Gravar la riqueza, no el trabajo». No es en absoluto lo que uno esperaría de un multimillonario inglés, especialmente de un operador financiero.
Gary creció en el barrio de Ilford (centro de Londres) en un entorno clase trabajadora. Sus padres pertenecían a la clase trabajadora; su papá trabajó casi 40 años para el Royal Mail. Eran miembros pobres (pero dignos) de su sociedad, una sociedad que ya no existe. Con esos salarios compraron una casita haciédose propietarios cuando su papá tenía 26 años y su mamá, 23. El límite que los bancos concedían como préstamo para comprar una casa en el entonces era 2,5 veces su salario, pero incluso un empleado de correos podía comprar una casa en Londres con eso.
Quienes, como Gary, comprenden los motores económicos de la inflación de los activos inmobiliarios en Londres (en comparación con el crecimiento de los ingresos de la clase trabajadora), saben cuán difícil es lograr eso en la actualidad. La mayoría de la gente no tiene ni idea de por qué ha sucedido esto. Es, literalmente, casi imposible que alguien de la clase trabajadora sea dueño de una propiedad.
Este es el punto que plantea Gary, y explica por qué la propiedad es clave para preservar la democracia y acabar con la extrema brecha de riqueza que está socavando la democracia no solo en el Reino Unido, sino en todo el mundo.
La brecha de riqueza no se trata de ingresos, sino de activos, de propiedad. Esto no es algo nuevo, sino algo que ha vuelto a niveles feudales en tres generaciones en el Reino Unido —básicamente, a lo largo de su vida, la de sus padres y la de sus abuelos (desde el final de la Segunda Guerra Mundial).
La brecha de riqueza entre ricos y pobres, que ha vuelto a los extremos feudales de antaño, le da a un número muy reducido de personas tanto dinero que, literalmente, pueden marcar la agenda de todo el país. «Las 56 personas más ricas del Reino Unido ahora poseen tanto como 27 millones del resto de nosotros», dice Gary en su documental. Gary menciona a los inversionistas en bienes raíces, en bonos del Reino Unido y en acciones. Estos inversionistas, que literalmente son dueños del país (y de su sector privado) también son dueños del sector público, en sentido estricto. Son dueños de los bonos que mantienen en funcionamiento al sector público, dueños de la deuda externa.
El gobierno del Reino Unido se encuentra ahora en un aprieto con respecto a los bonos. Los activistas del mercado de bonos (operadores como el propio Gary Stevenson) presionaron al Tesoro del Reino Unido ofreciéndole tres opciones, según Gary, porque el país se ha quedado sin dinero y ya no comprarán más deuda barata.
1. Aumentar significativamente los impuestos a los súper ricos (gravar el patrimonio).
2. Aumentar significativamente los impuestos a la clase media alta (gravar las ganancias del mercado financiero). — según Gary el problema es que el 0,1 % del Reino Unido terminará quedándose con todo este dinero porque son los propietarios de los bonos.
3. Reducir las capacidades del estado de bienestar y regresar al feudalismo (que implicaría, por ejemplo, que los ricos sobreviven a sus enfermedades (porque pueden pagar la atención médica) y los pobres mueren jóvenes.
En su documental del Canal 4 británico «Cómo hacerse terriblemente rico» “How to get filthy rich” disponible en inglés, Stevenson explica cómo funciona la economía. Resume este desafío como solo un operador bursátil puede hacerlo, gracias a su análisis técnico dinámico y matemático de tendencias a nivel global, tanto nacional como local:
«Si no hacemos nada al respecto, muy, muy pronto los multimillonarios lo tendrán todo y ustedes no tendrán nada». […] Esto no es algo abstracto. Estos son los recursos reales de nuestro país. Los edificios, la tierra, los hospitales, las escuelas. Esa es la verdadera riqueza. Y cada año, cada vez más y más de eso pasa a manos de este pequeño grupo de personas».
El argumento de Gary es que la democracia se derrumbará, al igual que el gobierno británico (probablemente hacia el fascismo), si esta concentración de riqueza no se revierte mediante impuestos sobre el patrimonio. Me inclino a estar de acuerdo con él.
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